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Me cansé y me marché

El trabajo que realizó Fede “Me cansé y me marché” durante el Taller poético retrata a un perro que ha cortado su correa y ahora esta descansando tranquilamente debajo de un árbol.

Me lleva una semana rondando por la cabeza. Me cansé y me marché. ¿De qué?

La correa hace pensar en algún tipo de opresión, alguna figura superior que le tenía atada, presa. Pero no puede ser una cadena muy fuerte, es algo que uno mismo puede romper para irse. Podría ser la familia, o una pareja, un trabajo, un estilo de vida…

Irse para estar tranquilo, estar bien. El perro en el árbol, un lugar donde se siente mucho mejor que en un piso. “Me cansé y me marché” a un lugar donde estoy mejor.

Refleja una liberación personal y en muchos momentos necesaria.

A veces es necesario marcharse y encuentrar este lugar mejor. A veces.

Pero muchas veces no es tan fácil, para mi nunca me ha sido tan fácil.

A veces no he podido cortar la correa porque estaba hecha de acero.

A veces la idea de irme me dolía tanto que me quedé.

A veces me fui para luego darme cuenta que me había llevado la cárcel conmigo.

Y muchas, muchas veces me canso, me agobio, me harto, me quiero ir, pero no veo el árbol. No tengo adonde ir.

Me fui de Alemania a España para comprobar que un país está igual de podrido que el otro.

Me fui de la vida fiestera a la vida del trabajo para descubrir que ambos eran solitarios.

Me fui de una organización a otra para descubrir que ninguna transformaba nada.

Me quiero ir de esta vida capitalista. Dejar de participar obligadamente en la financiación de las guerras, en la explotación y en la contaminación. ¿Pero adonde me podría ir? ¿Y que haría yo ahí en el árbol mientras de que están cayendo las bombas? Y no es que estoy cansada, ¡no! ¡Estoy harta! ¡Hasta los ovarios! Pero la única manera de irme que tengo es desconectar mi cabeza, no mirar la realidad, ignorar lo que sé que está ahí. Y esto es algo que no quiero hacer.

Y por esto me quedo, harta, sufriendo y luchando. Pero de vez en cuando apago mi cabeza y descanso. Pero esto sería otra imágen.

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6 comentarios

  1. A veces es necesario marcharse y descansar. Y a veces es inútil marcharse porque te llevas contigo. Pero lo que me gusta de esta entrada es la imagen del árbol bajo el que descansar. ¡Ay, los árboles que nos renuevan! A veces me pregunto si cuesta tanto encontrarlos por lo cerca que los tenemos. «Buscaba fuera lo que está dentro».

    Hay un mito que habla de alguien que, cruzando un desierto, se cansó y se sentó a la sombra de una palmera totalmente desmoralizado, decidido a no seguir. Entonces apareció un cuervo con pan y agua. El hombre cansado comió, bebió y descansó. Y siguió su camino hasta salir del desierto y llegar a su destino.

    1. Si, a veces no vemos lo que tenemos por delante. Y el arbol para descansar es necesario. Lo que si, si el hombre se hubiera quedado sentado ahí hubiera muerto de sed. Lo que me cuesta es la idea de quedarse ahí viviendo.

  2. Hola khthy
    Me parece una buena reflexión la que haces de la correa. Todos nosotros nos vemos atadoa esclavizados por uno u otro. Para mi, la atadura que me cuesta mas liberarme de ella es algo arraigado en mi interior que me incapacita a dar lo maximo de mi a compartir a sentir el dolor de los demás. La liberacion de la prision interior resulta más ardua que la prision material. Huir de la incapacidad, del egoismo, del menosprecio, de la arrogancia. Ver a todo el mundo como seres iguales y colaborar para devolver el paraiso perdido. Purificar el alma para rendirle su aspecto celestial.
    Un abrazo desde Marruecos

    1. Hola Aseddin,

      que bien saber de ti y que bonitas palabras. Es muy cierto, esta es la lucha mas dura que hay, muchas gracias.

      Espero que volvamos a encontrarnos pronto
      un abrazo y mucho ánimo para vuestra lucha
      kathy

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