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¿Cómo controlar a los egocentrismos en la asamblea?

Después de los artículos de las semanas pasadas en los que hablé de como los egocentrismos desvían a las asambleas puede parecer que para crear una asamblea realmente funcional haría que ir en caza de personas con estas motivaciones y echarlas. Pero esto no es viable. Primero porque nos obligaría a suponer los motivos de otros, algo en lo que es más fácil equivocarse que acertar. Segundo porque nos metería en un papel de policía que se opone a todo ideal liberador.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Cómo conseguimos minimizar los comportamientos egocéntricos en la asamblea?La respuesta según mi experiencia es: Simplemente trabajar bien. La vida me ha demostrado que, cuando trabajas bien, las personas que buscan su satisfacción personal se van por si mismo y otros demuestran facetas que nunca les hubieras esperado.

Pero ¿qué significa esto de trabajar bien? Hay una variedad de claves que han ayudado en los colectivos en las que participé con los años: objetivos formulados de manera concisa, una moderación verdadera, un orden de día bien estructurado y aplicado, buena preparación de la asamblea/reunión por parte de los participantes, dinamización de diálogos, un método de revisión… Con el tiempo iré explorando estas claves. Pero todas son secundarias, que no sirven de nada si no está resuelto lo más importante: ¿Qué ponemos en el centro? ¿Qué hace peso a la hora de tomar decisiones y actuar? ¿Nuestra causa o nuestros deseos personales?

En la asamblea descrita en ‘Motivaciones personales, fuentes de conflicto’ el criterio de decisión es apaciguar a todos los miembros del grupo. ¿Esto realmente puede llevar a desarrollar una estrategia eficaz? En ‘Marchando’ describo como mi motivación durante mucho tiempo era mi necesidad de sentirme luchadora sin creer en la acción realizada. Pero, ¿cómo voy a desarrollar una acción transformadora si ni siquiera creo que esto sea posible? En ‘Ni hables con ellos’ desvelo el rechazo que hay dentro de las izquierdas hacia otros colectivos. ¿Puedo luchar por la libertad de todas y todos cuando estoy tan ocupada defendiendo mi identidad? En los diálogos alrededor del texto ‘El 15M, ¿un movimiento fracasado?’ varias personas me expresaron su dolor por haber vivido como este movimiento, su movimiento fue instrumentalizado por intereses políticos. Y por esto afirmo que este axioma de ‘Todos estamos en lo mismo’ del 15M fue mortal para el movimiento, porque se mezclaban personas con diferentes intereses como si tuvieran el mismo objetivo, entre ellos estaban por un lado los activistas y por otro personas con intereses políticos. ¿Y realmente es posible defender el interés del común y a la vez tu puesto, sea un cargo político o un empleo dentro de un programa subvencionado? Yo creo que no, que todas estas preguntas se tienen que responder con: No es posible. El problema de muchos proyectos de izquierdas actuales es que su planteamiento organizativo permite que este tipo de intereses personales terminan dominando a la hora de tomar decisiones.

El mejor antídoto a esto que he visto funcionar es definir bien el criterio de decisión, trabajando sobre el fondo del tema que se estructura alrededor de tres preguntas: ¿Cuál es nuestra causa y en que objetivos la concretamos? ¿Qué acción es la más conveniente para avanzar hacia estos objetivos? ¿Hasta qué punto somos capaces aquí y ahora de acercarnos a realizar esta acción?

Si nos tomamos estas preguntas en serio la primera acción necesaria es generar una asamblea funcional, bien organizada y preparada. Y a los que vienen para escucharse hablar no les va a gustar. Si nos tomamos estas preguntas en serio nos pide definir una linea de acción según las necesidades que dicta la realidad. Y a los que vienen para pasar el rato o hacer acciones ‘que molan’ no les va a gustar. Si nos tomamos estas preguntas en serio nos proporcionan con criterios de decisión que permiten evaluar que viene bien a la causa y que no. Y a los que vienen para defender sus intereses profesionales no les va a gustar. Si nos tomamos estas preguntas en serio, nos llevarán a lugares que al principio ni nos podemos imaginar. Y a los que realmente están buscando esperanza se les va a proporcionar.

Por esto, si nos tomamos estas preguntas en serio los que no están preparados para un proyecto de lucha se van a ir. Algunos se irán silenciosamente, otros se irán cabreados, echando mierda a tu proyecto, pero se van a ir. Porque de verdad no quieren luchar para esta causa, la están usando de excusa. Y lo común es que haya otros que al principio parece que no quieren de verdad, pero que con el tiempo descubrirán lo esperanzador que es trabajar de esta manera.

¡Ojo!, no estoy hablando de echar a nadie, ni siquiera de sugerirle que se vaya. Solo de generar una lógica de trabajo serio en el que el criterio de decisión es lo que conviene a la causa, y que a base de esto cada uno decida libremente si quiere estar o no. Por desgracia he visto demasiada gente irse en cuanto las cosas se pusieron serios, demasiada. Es una de las razones porque hoy en día prefiero trabajar con un equipo pequeño y unido en vez de con un grupo grande en el que no hay ni acuerdo real ni voluntad de trabajo.

Os invito a que lo busquéis en vuestra memoria: ¿Alguna vez habéis formado parte de un colectivo así? ¿O lo habéis visto funcionar? ¿O por lo menos oído de el?

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